La naturaleza proporciona diversos servicios que resultan esenciales para el sustento y mejoramiento de la calidad de vida de las personas en ciudades y pueblos. Estos regalos de la naturaleza hacen posible la vida humana y hacen que valga la pena vivir. Todas las ciudades dependen fundamentalmente de ecosistemas saludables interconectados dentro y fuera de ellas. Por tanto, resulta esencial que la naturaleza sea integrada por completo en el desarrollo y la planificación urbanística. Cada vez son más urgentes las acciones colectivas y a gran escala para proteger la biodiversidad en las ciudades y sus alrededores, para prevenir daños y pérdidas irreversibles en los sistemas naturales de los que dependemos.
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